Tuesday, September 30, 2014

And now... What´s next?


 Antes de empezar algunos hechos por favor:

1- Soy Murciano, en los noventa y principios de este milenio era de izquierdas, después desapareció (o quizás yo tuve una epifanía) la izquierda y actualmente no tengo representante alguno dentro de las grandes ligas políticas de nuestro País.

2- Tengo trabajo y una posición económica que siendo normalita, es tristemente envidiable por el contexto de demolición de la clase media que venimos sufriendo (en mi opinión desde 1999, pero que cada uno inserte aquí su fecha).

3- Tengo conocidos, amigos y clientes catalanes, de hecho soy seguidor del Barcelona. En una ocasión estuve un mes de verano en Cataluña y sobreviví.

4- Entiendo que alguien, osea usted, esta leyendo esto y por lo tanto, no sólo me interpelo a mí mismo, sino a usted, querido y único lector. 

Con esta breve contextualización, ya pueden evaluar mejor lo que a continuación quiero decir, que en realidad no es nada nuevo, simplemente es lo que yo pienso de todo esto que esta sucediendo, si es que en realidad va a suceder algo al final, si es que en realidad por mucho que cambie todo a estas alturas puede firmemente cambiarse alguna esencia.

Durante todo este proceso, la única analogía que me ha casado bien ha sido la pugilística, no desde luego por el físico o carácter de los dos pújiles, sino por todo lo demás. Me explico:

En el boxeo, deporte (u oficio) grabado en el imaginario colectivo, pero desterrado de la realidad. Todos sabemos que una vez se decreta el enfrentamiento del siglo, hay que venderlo, así que los contendientes se tornaran enemigos acérrimos, habrá ruedas de prensa y si es posible algún calculado adelanto en forma de empujón, cruce dialéctico o incluso simulacro de pelea masiva. Cada boxeador construirá un relato antes del combate, a ser posible deben ser relatos contrapuestos, enfrentándose así el hombre familiar y abnegado contra el juerguista talentoso, el gentleman serio y responsable contra el exconvicto peligroso, el Presocrático contra el Aristotélico... Historias de redención, superación o venganza se entretejen, el punto álgido es el pesaje, donde prácticamente se les pone desnudos, les pesan y tienen unos minutos de intercambio de ideas.
Poco después viene el paseíllo y el speaker los presenta por última vez, puesto que después del combate, uno de los relatos saltará hecho pedazos y en el raro caso de volver a construirse, nunca será igual. En estos últimos cuatro días hemos asistido al pesaje, pero llega el día del combate y no tenemos Speaker, ni tenemos Ring, ¿será porque no tenemos combate?. 
Cada Speaker tiene sus propias frases, pero mi preferido es Michael Buffer, muy mainstream lo sé, el asunto es que en el Boxeo, todos los enfrentamientos tienen una solución, un final pactado que emana de la propia naturaleza del desafío, los relatos de ambos contendientes quedan atrás, los efectos quedan atrás, los dos tipos semidesnudos se miden bajo las reglas aceptadas, el Speaker los presenta, anuncia que toda la parafernalia ha llegado a su fin, que es el momento, Let´s get ready to Rumble. 
Pero el boxeo en su suciedad y sordidez infinita, es mucho más claro que la política, por eso llegamos a hoy y no sabemos ni donde esta el cuadrilátero, ni la fecha del combate, ni tan siquiera tenemos claro porque nos peleamos y si esto es una pelea. ¿Dentro de 100 años alguien se acordará del 9N?, ¿existió alguna vez o han sido los padres todo el tiempo?. A los cientos de consejeros, presidentes, consellers y presidents, yo les preguntó ¿Y AHORA QUÉ?. 

Honestamente pienso que no hay salida a este callejón, porque premeditadamente nunca hubo callejón alguno, todo es una forma de que pase el tiempo, hay que entretener a la Democracia en los entreactos de la misma, si las votaciones duraran cuatro años y sólo se gobernara un día de cada 1462, quizás tendríamos un sistema más coherente con las realidades que produce. 

El problema es que en medio esta la gente, la masa que esta misma tarde va a manifestar su descontento, se les ha vendido una cosa, ahora no se les da, muchos seguramente empiezan a poner a CiU en el mismo lugar que a los partidos "de Madrid". Un poco como cuando el primo de Tony Soprano mata al hermano de Phill Leotardo, un maldito embrollo, del que ahora mismo no parece que nadie vaya a salir contento. 

Los políticos están para solucionar problemas, los nuestros no, sino la imagen idílica de los mismos, su espíritu romántico bajo cuya capa se han hecho no ya un hueco en la sociedad, sino que la han reformado a su antojo, podría pensar que este problema es político y por su ineptitud no han sabido resolverlo, o quizás es un problema social, de base y por lo tanto difícilmente resoluble sin que algo se rompa. Siendo posiblemente una mezcla de los dos, llamenme tonto pero yo en un referendum votaría por la primera opción.


Saturday, September 06, 2014

Lo que se va perdiendo por el camino


Hoy estaba revisando la lista de reproducción con la que a veces acompaño mis cada vez más escasos ratos de ejercicio. Quizás porque nunca acerté con la definitiva, tengo varias, todas comienzan con buenas intenciones e intentan solaparse al tipo de ejercicio que haré en cada momento, llevo mucho años castigándome el cuerpo infructuosamente, como un pintor de brocha gorda que nunca será artista y como consecuencia todos mis entrenamientos se parecen, así que la banda sonora que les ponga puede ser parecida. Sin embargo he comenzado varias listas, con nombres como "ponte on fit", "hoy empieza todo",  "no pain, no gain", "einkaufen buenos", nombres todos que no soportan ni el cándido juicio de una abuela, pero a pesar del nombre, todas tuvieron en su inicio buenas intenciones como escribí más arriba, duran sus buenos cincuenta minutos, pero inevitablemente, al poco tiempo empiezan a añadirse canciones, cambiarse unas por otras y llega un momento en el que ya ni siquiera comienzo la reproducción por el principio, pocas sesiones antes de que la lista tenga que ser abandonada, la anarquía es total, llegándo a saltar canciones por la mitad o escuchar sólo trozos de algunas, llegando el momento de inflexión cuando ya dedico más tiempo a pelearme con la lista de reproducción que al ejercicio, ese mismo día la lista muere, sobreviviendo solamente para algún viaje en coche o algún momento ocioso. En las semanas siguientes, serán los podcast los que sustituyan las canciones, finalmente el ciclo se completa con otra lista de reproducción, casi siempre nacida de la compra de dos o tres canciones en itunes.

Actualmente tengo una lista bastante joven, que desde hace una semana comienzo a manosear con mis dedos salchichudos, hoy he decidido añadirle un par de canciones y una de ellas era "Cuando el mar te tenga", pero no estaba en Itunes, no es que sea la canción más famosa de "El Último de la Fila", pero vamos que si yo canturreo "Vuela al viento espuma de mar, vuela al viento..." le suena a casi todo el mundo que tenga sobre 30-40 años.

Siempre me ha preocupado el escaso tiempo de vida que tienen los productos culturales desde los 50´s, todo se produce a un ritmo muy rápido, en algún momento del siglo pasado la cultura se industrializó y pudo ser encapsulada para su reproducción (ante estos temas siempre recuerdo al personaje de "El Lobo Estepario" cuando escucha la ópera por la radio) en cualquier momento y lugar. Al principio hubo un fragor cultural enorme, cójase una máquina del tiempo y viájese a los años 20, a una casa cualquiera y cuéntense los recursos culturales que hay en los armarios, ahora vayamos a una casa de los años noventa y veremos libros, discos, comics, videojuegos, cd´s.... No teníamos ni 30 años y entre lo que habían acumulado nuestros padres, amigos y nosotros mismos, teníamos para la vida larga que nos han prometido a todos vivir.

No hay continente para tamaño contenido, de cada época poco queda y lo que queda no es necesariamente lo mejor, buscar canciones en Itunes es una manera de darse cuenta de ello. Va pasando el tiempo, y no sólo nos tritura a nosotros, sino que va devorando la cultura y el mundo que nos hizo. De Ella sólo quedarán los retazos, pegotes de cemento para hormigonar el armazón de nuestra historia, quedarán Follet, Grarcía Márquez, U2, Tarantino, Asimov, Spilberg, Miyamoto o Le Carré, seguramente morirán Pessoa, Bansky Cortázar, Sabina, REM o Grass.. O será al revés o ni siquiera sea.

De nosotros no quedará salvo un par de tics en el rostro de nuestros nietos y media gota de sangre gritando mientras naufraga por las venas de los que serán.