Thursday, April 19, 2018

La humildad bien entendida empieza en el otro


  Mirando libros en las escogidas bibliotecas familiares, en las librerías escondidas tras los riscos o en los centros comerciales asediando a las ciudades, siempre reparo en los libros pequeños.
  Normalmente tienen tamaños de página extraños y tapas blandas, los firman puños raros para el lector común (que por lector, ya tiene poco de común o quizás sea ese un mito condescendiente), la tipografía es amable y el nombre de la editorial ingenioso, tratan pues, ya desde el primer vistazo de parecerse a la literatura.
  Siempre valoré como un gran mérito, ponerle un punto final a uno de esos libros con dignidad. A menudo imagino recorriendo sus páginas, al relojero o al joyero, ajustando de nuevo el mecanismo, puliendo una vez más la joya, inventando una pieza grácil que sustituirá a dos, orfebres de los engarces antes que adoradores de los quilates.
  Haced literatura en sesenta, setenta cuartillas.... Cuando la mayoría agotamos el turno de palabra, o queremos que nuestras obras sean poliédricas y multireferenciales. Concentrarse en el arte de escribir, de crear sensaciones sólo con tres o cuatro palabras, estos locos llaman fuego, al fuego y no lengua rojiza recortando sombras desde la esquina del salón. 
Quizás en el fondo sea  un ejercicio de confianza, confía en que el lector construya, que escribmos nosotros todo lo que le hace falta, no es leer entrelíneas, sino rellenarlas.
  ¡Ay esos escritores que escriben en tres tardes! y nos dejan todo el trabajo.

Tuesday, August 02, 2016

Y en 2016, 2017.... alguno vio su sombra doblando esquinas


Tener un blog, es como ser hermano gemelo.

 Sé que esta idea te ha intrigado tanto que no puedas respirar, pero hazlo, respira, aunque la función se acabe, sobre todo si se acaba

Tuesday, September 30, 2014

And now... What´s next?


 Antes de empezar algunos hechos por favor:

1- Soy Murciano, en los noventa y principios de este milenio era de izquierdas, después desapareció (o quizás yo tuve una epifanía) la izquierda y actualmente no tengo representante alguno dentro de las grandes ligas políticas de nuestro País.

2- Tengo trabajo y una posición económica que siendo normalita, es tristemente envidiable por el contexto de demolición de la clase media que venimos sufriendo (en mi opinión desde 1999, pero que cada uno inserte aquí su fecha).

3- Tengo conocidos, amigos y clientes catalanes, de hecho soy seguidor del Barcelona. En una ocasión estuve un mes de verano en Cataluña y sobreviví.

4- Entiendo que alguien, osea usted, esta leyendo esto y por lo tanto, no sólo me interpelo a mí mismo, sino a usted, querido y único lector. 

Con esta breve contextualización, ya pueden evaluar mejor lo que a continuación quiero decir, que en realidad no es nada nuevo, simplemente es lo que yo pienso de todo esto que esta sucediendo, si es que en realidad va a suceder algo al final, si es que en realidad por mucho que cambie todo a estas alturas puede firmemente cambiarse alguna esencia.

Durante todo este proceso, la única analogía que me ha casado bien ha sido la pugilística, no desde luego por el físico o carácter de los dos pújiles, sino por todo lo demás. Me explico:

En el boxeo, deporte (u oficio) grabado en el imaginario colectivo, pero desterrado de la realidad. Todos sabemos que una vez se decreta el enfrentamiento del siglo, hay que venderlo, así que los contendientes se tornaran enemigos acérrimos, habrá ruedas de prensa y si es posible algún calculado adelanto en forma de empujón, cruce dialéctico o incluso simulacro de pelea masiva. Cada boxeador construirá un relato antes del combate, a ser posible deben ser relatos contrapuestos, enfrentándose así el hombre familiar y abnegado contra el juerguista talentoso, el gentleman serio y responsable contra el exconvicto peligroso, el Presocrático contra el Aristotélico... Historias de redención, superación o venganza se entretejen, el punto álgido es el pesaje, donde prácticamente se les pone desnudos, les pesan y tienen unos minutos de intercambio de ideas.
Poco después viene el paseíllo y el speaker los presenta por última vez, puesto que después del combate, uno de los relatos saltará hecho pedazos y en el raro caso de volver a construirse, nunca será igual. En estos últimos cuatro días hemos asistido al pesaje, pero llega el día del combate y no tenemos Speaker, ni tenemos Ring, ¿será porque no tenemos combate?. 
Cada Speaker tiene sus propias frases, pero mi preferido es Michael Buffer, muy mainstream lo sé, el asunto es que en el Boxeo, todos los enfrentamientos tienen una solución, un final pactado que emana de la propia naturaleza del desafío, los relatos de ambos contendientes quedan atrás, los efectos quedan atrás, los dos tipos semidesnudos se miden bajo las reglas aceptadas, el Speaker los presenta, anuncia que toda la parafernalia ha llegado a su fin, que es el momento, Let´s get ready to Rumble. 
Pero el boxeo en su suciedad y sordidez infinita, es mucho más claro que la política, por eso llegamos a hoy y no sabemos ni donde esta el cuadrilátero, ni la fecha del combate, ni tan siquiera tenemos claro porque nos peleamos y si esto es una pelea. ¿Dentro de 100 años alguien se acordará del 9N?, ¿existió alguna vez o han sido los padres todo el tiempo?. A los cientos de consejeros, presidentes, consellers y presidents, yo les preguntó ¿Y AHORA QUÉ?. 

Honestamente pienso que no hay salida a este callejón, porque premeditadamente nunca hubo callejón alguno, todo es una forma de que pase el tiempo, hay que entretener a la Democracia en los entreactos de la misma, si las votaciones duraran cuatro años y sólo se gobernara un día de cada 1462, quizás tendríamos un sistema más coherente con las realidades que produce. 

El problema es que en medio esta la gente, la masa que esta misma tarde va a manifestar su descontento, se les ha vendido una cosa, ahora no se les da, muchos seguramente empiezan a poner a CiU en el mismo lugar que a los partidos "de Madrid". Un poco como cuando el primo de Tony Soprano mata al hermano de Phill Leotardo, un maldito embrollo, del que ahora mismo no parece que nadie vaya a salir contento. 

Los políticos están para solucionar problemas, los nuestros no, sino la imagen idílica de los mismos, su espíritu romántico bajo cuya capa se han hecho no ya un hueco en la sociedad, sino que la han reformado a su antojo, podría pensar que este problema es político y por su ineptitud no han sabido resolverlo, o quizás es un problema social, de base y por lo tanto difícilmente resoluble sin que algo se rompa. Siendo posiblemente una mezcla de los dos, llamenme tonto pero yo en un referendum votaría por la primera opción.